12
Nov

Problemas y soluciones en el sector de la hostelería

NADIE HACE LO QUE HACES

“Al final lo tengo que hacer todo yo”

Sucede en Hostelería como en cualquier otro gremio, que se pueden encontrar conversaciones, tópicos, chascarrillos, anécdotas e incluso síntomas o enfermedades características de esta casi “especie aparte” que es aquel que tiene que ver con este mundillo.

Ya sea empresario/a, director, maître, camarero/a, sea en una franquicia o restaurante gastronómico o en mesón o casa de comidas… Salvando las diferencias especificas, hay un par de frases y síntomas que suelen darse y oírse habitualmente en el sector.

La quemazón. “Estoy más quemado…” “Me tiene [X] más quemado”…

El sinvivir. “La hostelería es que es muy esclava”…

Cualquiera de estas frases, junto con la inicial del articulo, seguro que la han oído/dicho/ sentido alguna vez, y seguro que por ello se han sonreído cuando la han leído. Puede (espero que no) que incluso las tres de seguido en la misma frase o conversación.

¿Qué está pasando?

En estos casos suelen ser dos cosas correlativas. Se ha desenfocado la vocación (misión-visión). Y no se proyectó ni se supo gestionar o prever la rutina, el campo de minas del día a día del hostelero. (Proactividad, planificación…).

En este país en que la hostelería es tan importante, y donde la educación o la formación parece que no tanto… Si pensamos en la suma de ambos, el resultado es tan desolador como las cifras de aperturas de locales/año con el número de cierres anuales.

¿Qué es lo que quema, lo que falla, lo que impide la idea de ser feliz con tu negocio- proyecto-trabajo y transmitirlo?. No olvidemos que precisamente nos encontramos en un sector denominado servicios y que además, se considera vocacional.

La hospitalidad, la función de servir y ofrecer, la satisfacción de sentir al otro satisfecho con nuestra labor, el hacer de nuestro ofrecimiento y servicio un valor y nuestro modo de vida… Esto no son solamente palabras bonitas. Son la raíz del hostelero.

Pero el día a día… Convierte una visión abierta y panorámica en corta, estrecha y microscópica. Ese día a día que, por otra parte es una de las riquezas del sector (todos los días lo mismo, ninguno igual) ese día a día si no nos organizamos, preparamos, planificamos, delegamos, nos formamos, etc… Se pasa de mirar y disfrutar de un camino a andar mirando hacia abajo a cada paso, con lo que cada charco que nos encontremos será́ pisado una y otra vez.

Y la cuestión es que esto si. Si que tiene que hacerlo uno solo por si mismo. Todo ese trabajo de estructuración, reenfoque, motivación… Ese no lo puede hacer nadie por ti. Esa gestión, corre al final por cuenta del trabajo de uno mismo.

Pero puedes pedir ayuda.

Puedes apoyarte en quien tiene las claves y herramientas que a ti te faltan. Gente que puede asesorarte y formarte… Gente que recupere y saque brillo a todo eso que te hacía especial y recuperes tu sitio y tu animo.

No se trata de autoayuda, coaching, mindfullness… o al menos no ahora. Es cuestión de genética. Puro y duro ADN. El tuyo.

Puede resultar muy raro hablar de genética al hablar de la hostelería y su día a día… o no. Resulta que en el genoma del ADN humano, que es nuestro libro de instrucciones (nuestro hardware como especie) según los últimos estudios observamos que este genoma comparte un 96% aproximado de similitudes con el del chimpancé, o un 90% con el de animales como el cerdo o la rata.

No queremos resumir a modo de chiste todo lo que la ciencia genética lleva décadas desarrollando… Pero quedémonos en ese titular. Y démosle la vuelta.

Centrémonos en los detalles. En la diferencia. El matiz. Analicemos esto y veamos la importancia del detalle. Lo es todo.

¿Qué será ese % de diferencia que lo hace tan importante? ¿Dónde está ese matiz? Numéricamente es una proporción minúscula, y más aún dentro de nuestra especie (entre los propios seres humanos la diferenciación a nivel genético entre individuos es apenas un 0,1%)… Ese matiz ha sellado que no seamos simplemente otro tipo de mamíferos… Sino NOSOTROS.

Ese valor que nos diferencia es el haber pasado de vivir actuando, a pensar cómo actuar para vivir. El momento en que como especie nos paramos a pensar, a preguntarnos, a querer comprender, a analizar… El salto del !! al ??. En ese momento TODO CAMBIÓ. Ese, en resumen podría ser ese % en cuestión.

Hoy en día este hardware ya está preinstalado en nosotros de serie… Pero hay que actualizarlo. Hay que mantenerlo, instalar software específico, aplicaciones… Y para ello hay dos motores fundamentales. Las ganas de aprender y la actitud. No solamente formación, sino FormAcción.

Nacemos con la capacidad innata de aprender; por instinto, como el resto de animales, y porque queremos aprender… y eso ahora es innato e instintivo en nosotros como especie. Pero las ganas y la motivación de seguir aprendiendo… Eso es cosa de cada uno.

Así que quizás sea el momento de dejar de “quemarse” (!!) para reenfocar, aprender (??) y gestionarnos nosotros mismos; para poder después gestionar mejor el cómo el día a día conduce al mañana que queremos y deseamos para nuestros clientes y nuestros negocios y proyectos.

Si necesitas asesoramiento no dudes en consultar nuestros servicios de asesoría. 

 

Pedro Corpa Hervás

Consultor en Salinas Restauración